FILTROS DE BUSQUEDA
Terrícolas: antología de literatura infantil y juvenil
Lydia Bolena
Cuentos, poemas, canciones e historietas. Todo eso encontrarás aquí. Además de darte un paseo por Colombia, pasando por sus fincas, montañas, mares y playas, selvas, pueblos y ciudades, viajarás en el tiempo: desde cuando la gente se escribía por carta, porque no existía internet, jugábamos al ring ring corre corre y empezábamos a preocuparnos por los daños ambientales. Te reirás, aprenderás, te asombrarás, sentirás ternura y a veces también tristeza. Como una cajita de sorpresas, este es un libro lleno de emociones.
Antes que nada: antología de literatura testimonial
Jerónimo Nava y Saavedra
Memorias, cartas, diarios: las mujeres escribieron desde siempre. Aun cuando lo tenían prohibido, estaba mal visto que lo hicieran, no se las reconocía como escritoras o se burlaban de ellas por atreverse a serlo. Escribían en la intimidad, ocultando el papel y la pluma bajo el bordado; a veces para un destinario único o para ninguno; nada más que para ellas mismas, con la urgencia de poner en palabras aquello que no podían decir en voz alta y no siempre con pretensiones literarias; sin la conciencia de un público lector y por eso mismo con frescura y verdad, volcándose en el papel. En Antes que nada se ofrece una muestra de es escritura testimonial y se la reclama como una de las formas que por necesidad o convicción adoptó la literatura de las mujeres.
Constelaciones: antología miscelánea
Francisca Josefa de Castillo
Por las circunstancias particulares de su escritura, las escritoras colombianas no estuvieron tan atadas a la academia ni a los cánones tradicionales y en muchas oportunidades tuvieron que crear sus propios medios para publicarse. Así, algunas escaparon de los formatos clásicos y experimentaron, jugaron con los géneros, enlazaron la escritura con otras artes y exploraron nuevos temas y maneras de hacer literatura.
Romperlo todo: antología de literatura rebelde
Policarpa Salavarrieta
Estas son las mujeres que alzaron la voz o incluso las armas porque soñaron con una sociedad mejor para todos. Las que entregaron sus mentes y pusieron sus cuerpos al servicio de una causa. Las que pelearon las guerras para emanciparnos del yugo de la Corona española o las desigualdades enquistadas en la sociedad moderna. Las que lograron que pudiéramos acceder a la educación y nos convirtiéramos en ciudadanos plenas. Las que lucharon por los trabajadores y la autonomía sobre nuestros cuerpos. Ellas son las que pagaron el precio por todas nosotras, y aquí están sus palabras rebeldes y sus argumentos luminosos, junto con sus furores, sus alegrías, sus sufrimientos y la incalculable medida de su resistencia.